Mi mejor amiga llegó a mi vida el primer día de 7mo grado.
Jamás se me va a olvidar, estábamos en formación cantando el himno
nacional, yo estaba delante de ella,
cuando de repente se escucha un bum. Era Valeria que se había desmayado y había
caído sobre el piso de concreto. Aún recuerdo a las monjas y al profesor Glend
corriendo buscando alcohol para tratar
de despertarla y al grupo de niñas que se reunió alrededor de ella tratando de
averiguar qué había pasado. Al rato, a
lo que despertó no le hablé, la verdad no recuerdo cuando nos hablamos,
simplemente nos hicimos amigas con el pasar de los días y así con el pasar de
los años. Valeria no era “sifrina” como
la mayoría de las niñas que estudiaban con nosotras y yo prefería estar con
personas así, ya que tampoco era la más popular, simplemente era la buena
estudiante del salón. Que rabia cuando
en esa época de colegio te etiquetaban y aun te etiquetan con algo. Las populares eran las populares, las nerds
eran las nerds, las equis (x) eran peor porque ni populares ni buenas
estudiantes. Realmente si lo analizamos
detalladamente el bachillerato no es un ambiente fácil socialmente, existía
mucha presión en cuanto a quien tenía la mejor fiesta de 15 años, quien tenía
el primer novio, quien tenía el mejor
promedio, quien se había besado por primera vez, quien tenía los senos más grandes,
en fin. Muchos factores que fueron enfatizados por el hecho de estudiar en un
colegio de monjas y de puras mujeres.
Gracias a Dios yo nunca seguí los modismos o quizás sí y no me di
cuenta.
Volviendo a mi amiga, Valeria siempre estuvo allí, en todos
mis cumpleaños, cuando mi mamá se fue a vivir a Trujillo, cuando mi tío se
enfermó, una que otra pelea menor pero nunca una grannnn pelea. Hoy día no la
veo casi por las circunstancias de la vida, ella se graduó y vive en otro país,
yo sigo en Venezuela estudiando y trabajando.
Nuestras conversaciones, celebración de cumpleaños y cualquier otro hecho
importante que queramos contarnos se resumen a llamadas por skype. Siempre
tratamos de sacar tiempo aunque cada vez sea más difícil cuadrar nuestros
horarios. Quisiera que nos pudiéramos ver
personalmente y disfrutar de una buena conversación tomado esos tés que a ella
le gustan.
Nota: Yo soy la más guapa y flaca en la foto, la de rojo jjajaj

Mi gran amiga, mi hermana, gracias por tanto, por el tiempo compartido y de amistad, se que Dios nos dará pronto la oportunidad de reunirnos y de disfrutar de esa buena conversación que tanto hace falta.
ResponderEliminarAsí será, dalo por hecho.
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